En la ciudad de Timbalí, vive una joven muy guapa de 17 años llamada Camila, quien, al terminar sus clases en la universidad, acostumbra a ir al trabajo de su mamá para ayudarla; ella empezó a colaborar por voluntad propia, pero con el pasar de los días se dio cuenta que esa decisión no era la más apropiada para su bienestar propio. Les mostraremos el porqué.
Camila ya había terminado con su jornada académica y se encontraba en camino hacia el trabajo de su madre, que se encuentra en el centro de la ciudad. Ella iba pasando por la 15 y se asustó cuando un taxista le grito unas palabras no adecuadas.
Acosador: ¡Uy mamacita! ¡A donde tan linda! (Silba).
Camila al escuchar esas palabras, acelera el paso, ya que sentía que el taxista la perseguía. En lo que faltaba del camino, ella se la paso inquieta y paranoica. Al llegar donde su madre, le conto lo sucedido.
Mamá: Mija ¿Cómo le fue en el colegio?
Debido a lo alterada que se encontraba Camila, esta no respondió.
Mamá: Mija ¿Qué le pasa? ¿Por qué no me contesta?
Camila: Nada mami, nada. Mejor dígame en que le ayudo.
Mamá: Vaya y me limpia las vitrinas, por favor.
Mientras Camila limpiaba las vitrinas, ella se puso a pensar en lo sucedido, una cosa como esas nunca le había pasado y esperaba que no volviera a suceder.
Escena 2
La noche había llegado y Camila se encontraba de camino a su casa acompañada de su madre, ellas iban lo mas de tranquilas, solo hasta que pasa un taxi y la joven se asusta. Debido al susto, ella se le arrima a su madre un tanto brusco.
Mamá: Oiga mija ¿Qué le pasa? ¿Por qué se me acerca así?
Camila: No mami, nada, nada, es que me dio frio.
Mamá: Ay deje la bobada, eso le pasa por mostrona, a toda hora con esa ropa toda corta,
Camila prefirió no decir nada al respecto y siguieron caminando en silencio.
Escena 3
Ambas mujeres ya habían llegado a la casa. Camila se encontraba en su habitación, preparándose para acostarse a dormir, en ese momento su madre entra y le dice:
Mamá: Mija, necesito que me haga un favor.
Camila: Señora.
Madre: Necesito que mañana, después de que salga de la universidad, vaya por los productos que encargue para poder surtir.
Camila hace un gesto de disgusto, pero termina aceptando.
Escena 4
Al otro día, Camila iba saliendo de la universidad y como ella tenia pereza de caminar, toma la decisión de coger un taxi.
(Camila para el taxi y se sube)
Camila: Buenas tardes, me lleva a la fábrica de perfumes, por favor. (Dice distraída)
Taxista: Claro mi reina, yo a usted la llevo donde sea. (Dice coqueto)
Camila hace una cara de disgusto y empieza a mirar su celular. Durante el recorrido, el taxista trata de llamar la atención de Camila y empieza a insinuársele a ella.
Taxista: Oye, deberías decirme donde queda el castillo donde vives tú, mi reina.
Camila mira al taxista, tuerce los ojos y continúa mirando el celular.
Taxista: ¿Por qué tan calladita, mi reina?
Camila prefiere quedarse en silencio, se sentía muy incómoda con la situación y no veía la hora de llegar a la fábrica de perfumes.
El tiempo paso y el taxista por fin se detuvo, ya había llegado a su destino.
Camila: ¿Cuánto sería?
Taxista: serían 10.000 mi reina, pero por ser usted, se lo dejo en 8.000.
Camila busco el dinero y se lo ofreció al taxista, este le recibió y además le acaricio la mano a ella, tratando de insinuarse.
Camila asustada, se bajó rápido del taxi y al ver que este se fue, sintió algo de tranquilidad pero dentro de su cuerpo seguía sintiendo inseguridad, temor y miedo.
Escena 5
Camila ya había recogido los productos que le pidió su mamá y ya se encontraba en el local.
Mamá: ¿Como le fue, Mija?
Camila: Bien mami, aunque me paso algo raro.
Mamá: ¿Que le pasó, Mija?
Camila: Mami, es que... Yo tomé un taxi para ir a la fábrica y el taxista tuvo un comportamiento extraño conmigo.
Mamá: ¿Como así, Mija? No la entiendo
Camila: Si mami, el taxista me dijo cosas fuera de lugar, me hizo sentir muy incómoda y trataba de insinuarse.
Mamá: No se me hace raro, eso es por esa ropa que usted usa.
Camila: ¿Qué tiene que ver mi ropa?
Mamá: Si Camila, usted a toda hora es con esa ropa corta y mostrando demás. ¿Como no quiere que le digan cosas? Si va a estar mostrando su cuerpo, aténgase a las consecuencias.
En ese momento, Camila sintió rabia, tristeza y desilusión, no pensó que su mamá le fuera a decir eso, ella pensó que la iba a apoyar.
Escena 6
Varios días habían pasado desde lo sucedido con el taxista y desde que la mamá de Camila le había reprochado a la joven su forma de vestir. A Camila le afectó demasiado esos comentarios de parte de su mamá y gracias a ellos, ella decidió cambiar su forma de vestir, ahora solo usaba camisetas y jeans anchos; las blusas cortas, shorts, jeans ajustados y faldas, quedaron atrás.
Otra cosa importante, es que Camila pensó que, al cambiar su forma de vestir, el acoso iba a disminuir, pero estaba equivocada, ya que cada que salía de la universidad, veía estacionado a aquel taxi enfrente de esta.
Un jueves, Camila tuvo que quedarse hasta altas horas de la noche en la universidad, debido a que tenía el examen final del semestre.
Cuando ella salió de la universidad, estaba esperando a que pasara el bus para poder ir a su casa.
El lugar se encontró muy solo, había muy poca gente y solo se veía pasar un taxi constantemente.
Ya había pasado un largo tiempo y el bus nada que pasaba, lo que provocaba que Camila empezará a desesperarse.
El taxi se estacionó a una cuadra de la universidad, ya que el taxista vio la oportunidad para hacer lo que tenía pensado desde hace un tiempo.
El taxista se bajó del auto y sigilosamente se fue acercando a Camila, este se ubicó a la espalda de ella y con un pañuelo que tenía en su mano, le tapó la boca y ella empieza a forcejear para intentar liberarse.
Mientras esto sucedía, una chica iba paseando a su perro por el lugar, vio lo que estaba sucediendo y empezó a gritar.
Danna: ¡Ole, viejo verde, suelte a la niña! (Dice mientras pasa la calle corriendo) ¡Suéltela!
El taxista se asusta por los gritos de la chica, suelta a Camila y sale corriendo hasta el taxi para huir, mientras eso la chica llamo a una ambulancia y reviso que Camila estuviera bien.
Conclusión
Nuestra forma de pensar, actuar, expresarnos, vestirnos determina nuestra libertad e identidad, demostrando nuestra capacidad de independencia, tanto material como psicológica, y absolutamente nadie nos tiene que cohibir de esto, no nos tenemos que sentir mal o inferiores por la forma en como nos vestimos, dado el caso d esta obra, todos tenemos estilos diferentes y lo más importante es poder lucirlo a nuestro antojo demostrando la seguridad que este nos transmite, no sentirnos acorralados por personas ineptas que actúan de forma retrasada.
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